sábado, 10 de abril de 2010

FAITH NO MORE – MEMORIAS DE UNA EDUCACION MUSICAL – PARTE 1



Eran las 12 am y veníamos saliendo de algún baile de quinceaños, en donde seguramente tuve una de mis primeras oportunidades de probar que el baile no es lo mío. Mi jefe había ido por mí y por mis amigos, Oscar y Pekas, en aquella enorme camioneta Suburban blanca y procedíamos a dejarlos a sus casas a esas altas horas de la madrugada (altas para esa edad y para ese entonces). Realmente no recuerdo si bailé esa noche, pero si recuerdo prender el radio de la camioneta en ese camino a casa y poner la única estación que me llamaba la atención, D99, y dar con una canción que traía una onda rapeada, unas guitarras metaleras y que cerraba con un piano salido de algún disco de música clásica. El año, 1990. La canción, Epic. La banda, claro, Faith No More. En ese momento nunca supe de quién era la canción y el olvido hubiera hecho lo suyo sino me la hubiera topado después.

Para ese entonces mis gustos musicales se encontraban en plena gestación, habiendo ya pasado por etapas de fascinación con Piporro, Michael Jackson, The Eagles y Enanitos Verdes. También hubo una época en que escuché exclusivamente a Technotronic, Milli Vanilli y M.C. Hammer. Fueron épocas de preferencias muy marcadas, que no se llegaron a traslapar y que terminaron abruptamente con el descubrimiento del “…And Justice For All” de Metallica, en versión cassette mexicano, el cual me fue prestado por el ahora ilustre licenciado Saúl Palacios Pamanes. Metallica fue MI banda, escuche su música hasta el mareo (principalmente de mi hermana), coleccione cualquier disco, revista, poster o camisa que pude encontrar de ellos, y hasta viajé a la ciudad de México a los 17 años en el 93, para presenciarlos en vivo, siendo mi primer concierto y uno de los mejores que he visto hasta la fecha. Siempre atento a estas revistas que coleccioné de ellos, noté en alguna que James traía una playera de Faith No More en algún concierto y de hecho salía también con él en la foto el greñudo guitarrista de esta banda, Jim Martin.

Fue esta confianza en los gustos musicales del sr. Hetfield, que me llevó a comprarme el cassette de “The Real Thing”, así sin haber escuchado nada más de ellos. Si James hubiera traído en su playera a Paquita la del Barrio, todo esto hubiera resultado muy distinto. No recuerdo donde me compre este cassette, pero si recuerdo mi sorpresa al escuchar que la canción que había escuchado en aquella noche era “Epic” y además traía otra que ya había escuchado en el radio más recientemente “Falling to Pieces”. El disco poco a poco se fue volviendo uno de mis favoritos, en especial la canción “Surprise you’re dead!”, por ser la canción más metalera del disco. En especial sobresalía la última canción del cassette, “Edge of the World”, con su onda smooth jazz apropiada para ser tocada en un bar oscuro y lleno de humo a las 3 de la mañana, muy distinta a todo lo que había yo escuchado hasta ese entonces.

Con grandes expectativas recuerdo haber salido de la ahora desaparecida tienda de discos Saharis, en el segundo piso de Plaza Silla a un lado del área de comidas, con el cassette del recién salido sucesor de “The Real Thing”, “Angel Dust”. Aquella misma noche llegando a mi casa puse el cassette en aquella misma Subrban blanca, para escucharlo mientras platicaba con mis amigos de la cuadra, Erick y Arturo, y entre la plática no lograba captar algún pasaje que me llamara la atención como “Epic” o “Falling to Pieces”. El cassette termino y después de escucharlo superficialmente , ceremonialmente dije “no me gusto, ¿habrá manera de regresarlo?”. Todo hubiera terminado ahí, de no ser por que por alguna razón seguí escuchando el cassette e interesantemente fue gustándome más. Si el cassette anterior traía pasajes musicales contrastantes, este nuevo traía canciones aún más extremas, el pop de “Midlife Crisis”, “Be Aggressive” y “Small Victory”, el metal de “Malpractice”, “Caffeine” y “Jizzlober”, la melancolía de “Kindergarten”, el country de “RV” y el hermoso cierre instrumental de “Midnight Cowboy”. Incluso el arte del disco mostraba en la portada un bonita foto de una garza blanca sobre un fondo azul y en la contraportada una foto de una carnicería, mostrando unos pollos y una cabeza de vaca colgando de ganchos. Me tomó tiempo darme cuenta de la perfección de este disco y un poco más de tiempo elegirlo como mi disco favorito, no solo de Faith No More, sino de cualquier otro disco que haya escuchado hasta el día de hoy. No solo eso, “Midnight Cowboy” es a la fecha mi canción favorita, una canción que en tres minutos reúne todo lo que significa la música para mí y ni siquiera fue escrita por ellos. Esta canción, del compositor John Barry, es el tema principal de la película del mismo nombre.

No sé cuando Faith No More se volvió mi banda favorita, pero si se que debió de ser alrededor de 1995, cuando salió su siguiente disco “King for a day…fool for a lifetime”. Recuerdo perfectamente el día en que lo compré, en el aún existente Music & More, de Plaza Silla. Fuimos sin la idea de buscar algo específico como lo hacíamos seguido en ese entonces y así sin más me lo topé en la sección de discos nuevos, con esa excelente portada de un policía sosteniendo a un perro enojado. Esa era la primera vez que veía la portada, pues en esos entonces el internet apenas llegaba por acá y las revistas de aquel entonces no cubrían demasiado a esta banda. En fin, Toño terminó prestándome dinero para comprar el disco y de ahí nos pasamos a su casa donde teníamos planeada una tocada, armados de nuestros instrumentos y de suficiente cerveza para embrutecer nuestras jóvenes mentes. Llegando a casa de Toño lo puse en mi grabadora Sony (decorada con una calca de dead horse), e igualmente como aquella vez con el “Angel Dust” apenas le puse atención entre la plática y el desmadre generalizado que nos armamos. Me llamaron la atención la agresiva y metalera “Cuckoo for caca” y sobre todo la canción final “Just A Man” con su sonido góspel, que abría un nuevo y arriesgado capítulo en la historia de la banda . Si el disco anterior integraba estilos dentro del propio sonido de la banda, este nuevo iba aún más allá e individualizaba estilos en canciones particulares: el bossa nova de “Caralho Voador”, el punk de “Digging the grave”, el metal extremo de “Cuckoo for caca” y “Ugly in the morning”, el rock agresivo de “Get Out”, “The Gentle Art Of Making Enemies” y “What a day”, la balada country de “Take this Bottle”, las dramáticas “King for A Day” y “Last to Know”, el mencionado góspel de “Just a Man”, el funk de “Star A.D.” y el easy listening de “Evidence”. Un disco increíble, de una banda que explota magistralmente en todas direcciones. Mis canciones favoritas: “The Gentle Art of Making Enemies” por su sencilla agresividad y por las crudas vocales de Patton, “Cuckoo for caca” por ese clímax intenso al final de la canción y “King for a day” por ser la canción que mejor representa a Faith No More, mezclándo su lado tranquilo y su lado agresivo, sin que se sienta en ningún momento forzado. Como he disfrutado escuchar este disco e incluso de tocar algunas de estas canciones con amigos: “The Gentle Art..” con Toño y Mems con Madrenalina y “Digging the Grave” con Rorri y Beto con “Red Moon”. Y aunque nunca les hice justicia en mis interpretaciones en el bajo o en las vocales, hay una satisfacción en el simple hecho de tratar de imitar las grabaciones originales. El “King For Day…” fue sin duda el disco que me llevó a profundizar en otro tipos de música y en artistas tan diferente como los Beastie Boys, los Presuntos Implicados y Sepultura, y que me finalmente me dejó clara la lección de que solo hay dos tipos de música: la buena y la mala.

El “Album Of The Year” salió dos años después y era una continuación de la experimentación con un sonido propio y una inyección de estilos más uniforme, como lo habían hecho con el “Angel Dust”. Creo que este disco lo pude haber comprado en algún Saharis o quizás en algún Mixup, aunque no recuerdo la primera vez que lo esuché. Otro muy buen disco de esta banda, con canciones sobresalientes como “Stripesarch”, con su onda Portishead, la prendida abridora “Collision”, con sus sampleos de conversaciones por radio de hispanos, y la fúnebre carta de despedida “Pristina”, sin embargo es más marcado e la inclusión de algunos temas no tan sólidos como “Home Sick Home”, “Got That Feeling” y “Paths of Glory”. Fue con la promoción de este disco que tuve la más cercana oportunidad de ver a esta banda en vivo: la transmisión por el MTV latino de un programa de una hora de un concierto en Australia. Estuve pendiente de la TV a la hora anunciada para grabar en VHS dicha transmisión y desde el momento que empezó estuve atento y un tanto eufórico de estar presenciando excelentes interpretaciones de “Ashes to Ashes”, “We Care a Lot” y “Epic”, entre otras. Justo al empezar el programa me marca Rorri para ver que estoy haciendo y que si no quiero ir a pasarla a casa de Beto , le digo que no y trato de colgar rápido para no perdeme nada y el extrañamente busca continuar la conversación, hasta que su risa lo delata en su intento de hacer perderme a Faith No More.

No mucho después, en el 98, me entero por internet de la separación de la banda por razones un tanto vagas. En pocas palabras según lo que capté en entrevistas posteriores, la banda había cumplido ya su ciclo y cada quien tenía más interés en desarrollarse en los proyectos alternos a los que se habían incorporado en los últimos años (Mr. Bungle, Imperial Teen, Ozzy Osbourne, Brujería, etc.) Si bien la noticia no me cayó muy bien, sabía que siempre iba a tener los discos para tener su música presente. Viéndolo por el lado bueno esta separación trajo consigo el lanzamiento del álbum recopilatorio “Who Cares A Lot?”, que incluía los éxitos de la banda y además un segundo disco con canciones que no salieron en los discos y algunas otras en vivo. Este disco traía unas verdaderas joyas en “The World Is Yours”, canción tocada en vivo antes de la salida del “Angel Dust”, “I Won’t Forget You”, de las sesiones de grabación del “King For A Day” con un ligero aire a Nu-metal y el estupendo cover de Burt Bacharach, “This Guy’s In Love With You”, grabada en aquel concierto en Australia del 97. Este disco también me lo topé sorpresivamente en el Music & More de Plaza Silla, donde inmediatamente lo compré y corrí a enseñárselo a Bren que se estaba tomando un café con Chío en el Vips de Garza Sada. Salí contentísimo de ahí a escuchar ese segundo disco de rolas perdidas, cuando de repente me cayó el veinte: era el último disco o artículo que iba a comprar de Faith No More, y por lo tanto la última emoción de abrir un artículo nuevo de mi banda favorita. No sabía que años después me iba a comprar el DVD con la reedición de los VHS de “Who Cares A Lot. The Videos” y “Live At The Brixton Academy” y otras dos compilaciones en CD donde me iba a encontrar canciones que no tenía como “As The Worm turns” en vivo en Brixton, las raras “Sweet Emotion” y “New Improved Song” y una mejor grabación de la excelente canción de la era de “The Real Thing”, “The Perfect Crime”. Y ni idea tenía que iba a poder verlos tocar en vivo años después en mi propio país y ni en mi más loco sueño hubiera creído posible que también iba a poder tener la oportunidad conocer a los integrantes de mi banda favorita. La vida da muchas vueltas, pues nada está escrito…..

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